¿Voy tarde? Veámoslo en números.

La sensación de "ya se me fue el tren" casi nunca sobrevive a una calculadora. Pon tus números reales y mira lo que el interés compuesto puede construir desde hoy — y lo único que sí cuesta caro: seguir esperando.

Tu proyección

El costo de esperar

Empezar "el año que viene" tiene precio:

Cada mes de espera Cada día de espera Esperar 5 años

Quién construye tu patrimonio: tú al principio, el tiempo al final

Lo que tú aportas Lo que generan los rendimientos
Letras chicas: cómo leer estos números
  • Son pesos de mañana, no de hoy. La proyección no descuenta inflación. Si quieres ver el resultado en poder de compra actual, usa un rendimiento "real": réstale ~4 puntos al estimado (por ejemplo, usa 5% en lugar de 9%).
  • El rendimiento es un promedio, no una línea recta. Un portafolio de 8% anual tiene años de −10% y de +20%. El promedio se cumple con paciencia y aportaciones constantes, no vendiendo en las caídas.
  • La aportación importa más que la puntería. A 20+ años, la diferencia entre elegir el instrumento "perfecto" y uno razonable es menor que la diferencia entre aportar constante y no hacerlo.
  • El supuesto detrás del costo de esperar: comparamos empezar hoy contra empezar dentro de 12 meses (tu dinero quieto mientras tanto), ambos medidos a 30 años. Es una simplificación honesta del costo de oportunidad.
  • Esta calculadora no reemplaza un plan. Es el empujón para hacerlo. El siguiente paso es elegir instrumento según tu meta y automatizar la aportación.
Herramienta educativa. Las proyecciones dependen de los supuestos ingresados y no constituyen asesoría financiera ni promesa de rendimientos.